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Mostrando las entradas de octubre, 2019

Sueños imperfectos

Había conocido a la más preciosa, la beldad, la perfección superficial, la vida en si, trágica e inesperada. Esta es, será y fue belleza sin entender. No hubo contacto. No era yo de su interés, ni pensaba serlo hasta que sentí un suspiro. Algo me desesperaba. Miradas esporádicas, sonrisas medias, desmesuradas, cómo limitación atrevida, inexorable. No hubo acercamiento, ni tampoco habrá, seguro. Tan bizarra no era ella y yo tampoco. Cobardes de antaño somos. Esa semejanza, causante de mis insomnios, sospechas, angustias, café de madrugada. Tanta similitud, tamaña necesidad mía de alguien, de ella. Tanta necesidad de afecto, de ella, de su tristeza, de su ego. Tanta complicidad, tan imperfectos nosotros, tan cursis, tan pronto, tan bellos sus ojos. Por ahora son de otro, por tristeza mía, luego de alguien, del perfecto idiota.

Así es

Estaba melancólico, extrañando su aroma. Exhausto del día feroz, agotador, atenuante, bah. Me incomoda su nombre, su vida es mi sueño. Tengo los deseos del amante inconforme, pero su presencia me ablanda, me tortura. Su mirada, exquisita importuna, deja pasmado, alelado. Tozudo el que se empalaga, Yo si la viera. Su ausencia reconforta y apena, vaya. Es confusa pero le entiendo todo. Me idiotiza y debilita, con ahínco, con esfuerzo, con maldad. Sandeces, lo se. Me gusta, también. Desespera sin intención aún, la odio, por todo.

Frio

Tengo frío Y no te hallo Tiritando ante tu indiferencia No te hallo, no contestas Tengo frío Y no tengo abrigo Tus brazos son urgentes Tú mirada, un alivio Tengo frío Y de esas noches de amor con frenesí, nada Te busco, nada No estás estando trémulo yo Tengo frío Y mi alma ha caído en el olvido Tú presencia me altera Tu boca es irresistiblemente impropia Tengo frío Y tu sonrisa es un martirio Mi cuerpo se deshace ante tu nombre Tú nombre, una exquisitez Tengo frío Pero tu vida ya no es la mía Tus atenciones no son ya para mí Tú tristeza no debe ser mi asunto pero lo es, aún...

No es tan de Shakespeare

Pasaba, la miraba y recordaba a Calderón de la Barca: »¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son« Y todos los días es así. La ve a diario y asume que todo aquello en lo que, en madrugadas efímeras piensa que puede llegar a concretar, se esfuma. No hace esfuerzo a decir verdad. Se mira ensimismado y no se considera bueno y no cree cumplir "exigencias" que el presume que todas exigen. En realidad la televisión lo tergiversa todo. Formó en él una mente escasa en raciocinio y buen juicio. Crecer entre frases como: "billetera mata galán", "eres feo", "hombres y mujeres nunca amigos", "no tienes la edad", "40 y 20", entre otras, hicieron de el un pobre diablo que apenas sabe relacionarse con los demás. Se finge fuerte y profesa su aversión al sentimentalismo porque lo han "podrido" mentalmente. Leía esa historia de Rome...